Osvaldo Malbrán

Osvaldo Malbrán

Ficha Técnica

Nombre completo: Osvaldo Américo Alabarce
Apodos: Osvaldo Malbrán (nombre artístico)
Profesión: Locutor, periodista, conductor de radio y televisión.
Fecha de nacimiento: 15 de Abril de 1930                       Fecha de fallecimiento: 10 de Mayo de 1995

Alguna vez tiró su carnet de periodista en el escritorio del interventor militar de una emisora rosarina. Al militar “impuesto” y convertido en “hombre de medios” no le gustaba su estilo irreverente, mordaz, y le dijo un día este coronel, a cargo de la radio en ese momento y en el mejor estilo “cuartelero”: “No puede ser que usted acá Malbrán… ¡haga lo que quiera y diga lo que quiera en sus programas!”. Osvaldo Malbrán sacó el carnet de periodista de su billetera, lo puso arriba del despacho de ese coronel y le contestó: “Yo la colimba… la hice a los 20 años… soy periodista”, y se fue.

Desde allí Osvaldo sufre una continuidad de éxodos, (a Buenos Aires, a Uruguay, a Estados Unidos) ya que eran tiempos que quien estaba contra los militares, recibía balazos intimidatorios en la puerta de su casa. Escritores, actores y periodistas, estaban en la mira.

Crea entonces un “estilo propio” en Buenos Aires, pasando por casi todas las emisoras porteñas (Belgrano, Splendid, América, Mitre) desempeñando múltiples funciones como redactor, locutor, periodista, gerente de noticias, jefe de informativo, también actúa en televisión en el viejo Canal 7 conduciendo el famoso “Correo de la Tarde” junto a otra famosa, Laura Escalada.

Pudo entonces quedarse en Washington (USA) en la conocida red “La Voz de las Américas” para la cual cubría todo lo que ocurría en el mundo de la ONU y la OEA y en el mundo de los cancilleres, pero no aceptó, dado que su hijo y su esposa locutora (ver Clelia Valmer) estaban en Buenos Aires.

Fiel a su estilo de trotamundos, Osvaldo Malbrán, a mediados de los 80, su amada ciudad natal (había nacido el 15/04/1930) ya no le quedaba nada por hacer y se tomó un avión a Neuquén, a 1200 km, en la Patagonia. En los años que siguieron, se convirtió en un “informativista” indiscutible en LU5 Radio Neuquén. Fiel a su estilo, manejaba los tiempos “en vivo” como nadie y poseía según decían muchos colegas “el duende de la radio”.

Anécdotas hay muchas con Osvaldo, algunas ya forman parte de la historia de la radiofonía y podrían llenar un libro divertidísimo para la actividad, pero lo mejor es tomar las palabras de otro periodista rosarino, Oscar Cesini que cuenta que logró su primer trabajo importante gracias a Malbrán. “…yo había hecho una pequeña experiencia en Radio Nacional como estudiante de periodismo y estando haciendo prácticas en LT8 Radio Rosario, que no incluían micrófono, cuando lo conocí a Osvaldo. Le conté de mi vocación y me pidió una grabación. A los pocos días, en un transcurso de la tarde, Malbrán me dice que va a tomarse un café. Eran las dos y veinte y el no aparecía y el informativo era a las y media!…Un minuto antes sonaba una chicharra avisando el “aire”, el informativo comenzaba y Malbrán no aparecía y no había otra posibilidad que tomar el micrófono y leerlo. Nuestro Jefe de informativo en ese momento y todas las autoridades de la emisora me retaron y también a él.

Al día siguiente, nuevamente a las dos y diez Osvaldo me dice de nuevo…me voy a tomar un café. Yo le pedí por favor que volviera y otra vez salí yo y nos retaron, y él contestó: -Yo lo escuché…y el pibe ¡sale bien!-…A la semana me dieron el permiso de locución…y comenzó entonces mi carrera.”Esta anécdota lo pinta de cuerpo entero.

Falleció en 1995, y está enterrado en suelo neuquino, sólo a pasitos de Don Jaime de Nevares, curiosamente amigo de Osvaldo, que murió unos días antes en la misma clínica neuquina, cama de por medio. En una nota publicada días después de su muerte en Página12, sus colegas lo recordaban como poseedor de “una dicción única e irrepetible, con un silabeo personalísimo (quizás por haber trabajado tanto con Ariel Delgado, en Uruguay, en sus años mozos), y como persona un ser humano “amigable”, increíblemente modesto y solidario con quienes se iniciaban en la profesión, algo que en esta actividad, la de los medios…no abunda ni abundará jamás”.